Curar la agorafobia con psicología cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento principal de la agorafobia, y es llevado a cabo a través del trabajo con un psicólogo. Frecuentemente se combina con la terapia farmacológica, si bien es esencial comprender, que para que la psicoterapia sea efectiva, es fundamental la fuerza de voluntad y actitud del paciente. Si bien es cierto que no es fácil curar la agorafobia, es posible conseguirlo, siempre y cuando uno busque ayuda profesional y se involucre totalmente en su proceso de curación.

En términos generales, podemos decir que trabaja los pensamientos que uno tiene sobre sí mismo, sobre su realidad mental y social, y sobre el modo en que uno percibe, siente, decide, y se comporta. A diferencia de otras terapias psicológicas, la terapia cognitivo-conductual se centra en el aquí y el ahora, es decir, en el presente de la vida del paciente. Está sobradamente demostrada la efectividad de esta terapia, y de hecho suele ser la más usada dentro del campo de la psicología; incluyendo incluso los servicios  de psicología de muchos hospitales públicos.

 

La función del psicólogo y el paciente

aceptar-agorafobiaEl motivo por el que es esencial la actitud del paciente en los resultados que se consiguen, es que es una terapia activa, es decir, no es algo que un psicólogo haga por ti y tú seas simplemente un sujeto pasivo. Esto no funciona así. El psicólogo enseña al paciente las herramientas, cómo aplicarlas a la realidad cotidiana de la vida, pero no puede curarte del mismo modo en que un médico te cura si te rompes una pierna. La curación va a venir determinada por tu capacidad y tu disciplina a la hora de hacer todas las indicaciones y medidas que el psicólogo te indique.

Esta terapia usa distintas herramientas terapéuticas. Una de ellas es la profundización en la comprensión de las creencias y pensamientos irracionales, y su sustitución por otras más objetivas y positivas para el bienestar emocional de la persona. Consiste en «darse cuenta» o  «comprender» los pensamientos disfuncionales, en ver aquello que la persona no es capaz de «ver» por sí mismo y su relación con la aparición de la ansiedad y los comportamientos limitantes que estos generan en el individuo.

En este sentido, el psicólogo tiene un papel fundamental detectando aquellos focos cognitivos disfuncionales que el paciente no es capaz de ver por sí mismo. A modo de metáfora, podríamos decir que consiste en llevar luz (comprensión), allá donde había oscuridad (falta de conciencia), es decir es un proceso cognitivo, hay una evolución a nivel de auto-conocimiento y comprensión de la complejidad de la realidad mental.

 

La terapia de exposición

Otra herramienta que es de las más frecuentes dentro de la psicología cognitivo-conductual, es lo que se conoce como terapia de exposición, en la que el paciente se enfrenta de forma progresiva y controlada a aquellas situaciones o eventos que generan en él los ataques de ansiedad. Por tanto, esta esta se ubica en el plano de la toma de decisiones y de conducta frente a aquellas situaciones, estímulos o ambientes, que juegan un rol decisivo en la aparición de los síntomas de ansiedad. A medida que la persona se va exponiendo de modo progresivo y consciente a estas situaciones una y otra vez, progresivamente empieza a desaparecer la carga negativa o intensidad de la ansiedad, produciéndose una mejoría, que en la mayoría de casos lleva varios meses de tratamiento.

Y es que curar la agorafobia no es algo que suceda automáticamente, sino que es un proceso, algo que se va consiguiendo poco a poco. Pero para ello, la persona debe estar dispuesta a salir de su zona de confort emocional, a enfrentarse a sus miedos. Se dice que el más valiente no es el que menos miedo tiene, sino el que tiene más miedo de todos, pero no deja que ese miedo lo frene. Uno siempre es libre de tomar una decisión o realizar una acción a pesar de que esta le genere miedo e inseguridad.

 

La importancia de buscar ayuda

Yo tuve que realizar esta terapia para poder curarme, y de hecho, es muy improbable que una persona consiga curarse de un problema tan limitante como la agorafobia sin la ayuda de un profesional. En mi caso la curación no fue rápida, me llevó cerca de un año, no porque la terapia sea lenta, sino por la dificultad que yo tenía para salir de mi zona de confort emocional, para enfrentarme a aquello que me daba miedo, en definitiva, por mi dificultad a la hora de conseguir llevar a cabo las indicaciones del psicólogo.

El mejor consejo que puedo darte si realmente quieres curarte, es que acudas a un psicólogo. En esta página web te indico algunos de ellos que recomiendo, pero es esencial que asumas que el psicólogo no puede hacer el trabajo por ti, tú vas a tener que enfrentarte a tus miedos. Sé que eso es algo que a muchas personas les resulta aterrador, pero sin duda la recompensa merece la pena, aunque no es fácil, es posible curar la agorafobia, y somos muchos los que lo hemos conseguido.

 

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