Diagnóstico, prevalencia y tipos de agorafobia

Para confirmar un diagnóstico de trastorno de pánico como agorafobia, las personas deben haber tenido ataques de ansiedad en el pasado o haber tenido más episodios de crisis agudas en sitios públicos o en espacios abiertos. Además, deben cumplirse los tres criterios siguientes:

  1.  Que el ataque de pánico se produzca en medio de los lugares públicos (como hacer cola en un banco, viajar en autobús o cruzar un puente).
  2. Evite estas situaciones, especialmente cuando no hay posibilidad de que una persona de confianza esté disponible.
  3.  La prevención de la fobia no se puede atribuir a problemas de abuso de sustancias odesórdenes mentales específicos distintos de este trastorno.

El diagnóstico diferencial entre la agorafobia y otros trastornos de ansiedad es a veces bastante difícil, incluso para psicólogos experimentados. Por ejemplo, si los sentimientos de miedo parecen manifestarse sólo cuando se está en movimiento (o se piensa en hacerlo), entonces puede deberse a una fobia específica en lugar de agorafobia. Si el pánico se produce por un miedo inexplicable y compulsivo a la suciedad, entonces puede deberse a un TOC.

 

Agorafobia sin antecedentes de trastorno de pánico

La distinción fundamental en esta forma de manifestación es la ausencia de ataques reales, incluso si uno todavía puede experimentar síntomas idénticos al pánico. Este desorden es bastante raro en comparación con la agorafobia adquirida regularmente por el trastorno de pánico, sólo el 5% de todos los casos documentados no dependen de la presencia de ataques (aunque este es el caso), tal vez porque, en ausencia de crisis agudas de ansiedad, las personas están menos inclinadas a buscar ayuda profesional.

 

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Agorafobia sin antecedentes de Trastorno de Pánico,

En este caso, los pacientes simplemente evitan ciertos lugares públicos, porque tienen miedo de perder el control físico (como la inconsciencia o la diarrea incontrolable, aunque nunca hayan experimentado tal cosa). Aunque este “escape” generalmente se desencadena por la presencia de un trastorno de ansiedad, las personas con esta afección no cumplen con todos los criterios que justifican un diagnóstico de desorden de pánico.

 

Prevalencia de la agorafobia

Se estima que el 2,2% de la población de los países desarrollados sufre este desorden en algún momento de su vida, con la aparición de la misma entre los 20 y 40 años. La población femenina diagnosticada con este trastorno es aproximadamente el doble de la población masculina. Aunque aún no ha sido confirmado por la encuesta, esto se debe probablemente a estereotipos sociales, ya que los hombres pueden ofrecer una mayor resistencia a la hora de buscar ayuda debido a problemas de ansiedad.

Los tratamientos más eficaces para la agorafobia son la TCC (terapia cognitivo-conductual) y los tratamientos farmacéuticos, que han demostrado ser los más eficaces cuando se combinan. En todas las circunstancias, los medicamentos para la ansiedad se utilizan con mayor frecuencia como último recurso para situaciones de ansiedad extrema.

En realidad no se necesita ningún medicamento para superar este problema, y los pocos beneficios que se pueden obtener probablemente no serán compensados por la posibilidad de experimentar efectos secundarios colaterales.

Según varios estudios desarrollados en prestigiosas universidades, como la Universidad de Oxford y la Universidad de Pensilvania, la eficiencia de la TCC de una manera única en el tratamiento de la agorafobia se sitúa entre el 85% y el 90%.

 

Establecer un diagnóstico correcto.

El diagnóstico de los trastornos de ansiedad deben ser realizados por un psicólogo. Muchas veces el diagnóstico no dependerá sólo de los síntomas y los miedos que se puedan experimentar, sino de cuál es la fuente de estos miedos. El paciente debe describirle en detalle a su psicólogo exactamente qué le produce un ataque de pánico. Esta descripción permitirá llegar a un diagnóstico correcto de la fobia que padece y obtener un tratamiento exitoso y satisfactorio.

Por ejemplo, digamos que el paciente tiene una predisposición a los ataques de pánico cada vez que sube la escalera en el edificio en el que está trabajando. ¿Exactamente qué es lo que le produce miedo?

A) ¿La altura es lo que le produce el pánico? Entonces puedes tener una fobia específica, por ejemplo vértigo.

B) ¿Tiene miedo de caer y verse ridiculizado? Podríamos estar en presencia de una fobia social.

C) ¿Tuvo un derrame cerebral debido a problemas cardíacos previamente diagnosticados? Entonces podría tratarse de una patología y no de una fobia.

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