Los ataques de pánico

En el ámbito de la psicología, los trastornos de ansiedad no son tan sencillos como lo son las enfermedades físicas. Debido a esto algunas fobias se asemejan a otras fobias y su identificación debe ser realizada siempre por un psicólogo. Pero otros trastornos mentales parecen ser sólo una exageración de las cualidades mentales presentes en todos los pacientes de una manera diferente.

Por lo tanto, no es sorprendente que una persona diagnosticada con un trastorno emocional y aparentemente tratada con éxito pueda presentar síntomas similares en el futuro. Estos trastornos son parte de la condición humana y son relativamente frecuentes, pues muchos trastornos de ansiedad tienen una incidencia de hasta un 2 % de la población.

 

Los trastornos de ansiedad, en particular, tienden a ser de larga duración, pero se pueden identificar por medios específicos. Por ejemplo, los pacientes que tienen una obsesión por la salud y que son hipocondríacas, tienen ideas exageradas de enfermedades graves. Por ejemplo, algunos síntomas físicos comunes, como dolores de cabeza, a algunas personas puede llevarles a tener un miedo a tener una enfermedad incurable.

 Y es que los trastornos de ansiedad se pueden definir de manera similar dependiendo de los miedos particulares que los caracterizan. Por ejemplo, esta tendencia a imaginar todo tipo de peligros o cosas que podrían salir mal, o hacer cosas repetidamente de modo que uno tenga la necesidad de hacer algo maníacamente perfecto son cosas que caracterizan el trastorno obsesivo-compulsivo.

 

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Hay una variedad de síntomas detrás del síndrome de pánico y la agorafobia. Algunas de los cuales también están presentes en otros trastornos de ansiedad:

– La idea de que el mundo es un lugar peligroso.
– La idea de que las demás personas no son dignos de confianza o incluso peligrosas.
– La idea de que la vigilancia constante es necesaria para prevenir accidentes.

Sin embargo, sólo hay dos síntomas particulares que son fundamentales para el trastorno de pánico:

  1. La idea de que los miedos pueden llegar a ser tan poderosos que el individuo puede perder el control de su comportamiento o de su cuerpo (por ejemplo perder el control de los esfínteres).
  2. La idea de que los espacios amplios, abiertos o desconocidos (por ejemplo plazas o centros comerciales) y aquellos cerrados con muchas personas (autobuses, aviones, cines, etc) pueden representar un peligro que originará un ataque de ansiedad.

Para entender la agorafobia se deben tomar en cuenta dos cosas:

  1. El ataque de pánico, sin importar lo grave que sea o cuáles sean las circunstancias, no se basará en los sentimientos del paciente ni en el control de sí mismo.
  2. Cuando ocurren los ataques de pánico los pacientes agorafóbicos no exclaman, ni gritan, ni cometen acciones peligrosas desenfrenadas, al contrario, los ataques de pánico suelen “paralizar” a los pacientes. Nadie en el mundo ha tenido un accidente automovilístico durante un episodio, por ejemplo.

 

Veamos a continuación la historia de una Ama de Casa que pasó la mayor parte de su vida de casada sin salir de casa:

Aunque nunca salía de la casa, tenía pleno dominio de la situación familiar y vivía con relativa tranquilidad. Cuando los hijos abandonaron el hogar y se independizaron, ella decidió que estaba cansada de estar encerrada en casa y decidió aprender a pilotar un avión. En su primer vuelo experimentó un ataque de pánico, esto fue el detonante para acudir a un especialista y preguntarle si era seguro para ella volar. Luego de un tratamiento y de continuas sesiones esta paciente logró superar la fobia y obtuvo la licencia de piloto.

 

Cómo escapar de situaciones en las que se puedan experimentar un ataque de pánico.

Las situaciones comunes que no representan riesgo alguno para una persona normal (por ejemplo compartir una velada en un restaurante, una conversación en la calle, una misa en la iglesia, dentro de una entidad bancaria, etc) son, en cambio, verdaderas proezas para un paciente con agorafobia. La psicoterapia es una valiosa herramienta que en la mayoría de casos resulta imprescindible para superar este tipo de situaciones. Por eso es que hay que buscar siempre ayuda profesional.

Lo primero que el psicoanalista debe hacer es enseñarle a la persona agorafóbica a tener plena certeza de que posee el control de la situación y a no dejarse dominar por la ansiedad. A continuación viene la parte más difícil de la terapia. Para que un paciente pueda superar su fobia es indispensable enfrentarse deliberadamente a la situación que le produce dicha fobia y controlar el pánico subsiguiente.

 

Luego de varias sesiones en las cuales el paciente se ha enfrentado a las situaciones que le producen angustia y las ha logrado superar sin experimentar la fobia entonces se puede hablar de mejoría. Ahora bien, ¿qué va a pasar a continuación? Cuando las personas con agorafobia aprenden a lidiar con la fobia, sus ataques se observarán a intervalos cada vez mayores y durante un período de tiempo más corto.

Por lo general desaparecen para siempre cuando el paciente es capaz de seguir y aplicar correctamente todas las indicaciones del psicólogo, y progresivamente el paciente ya no les da tanta importancia.

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